Aprender a identificar a niños maltratados




Esta información es útil para docentes, administrativos, personal auxiliar y toda aquella persona que tenga contacto con el niño en la escuela.
La conducta de los niños maltratados generalmente delata su situación. A veces los indicios no son específicos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Pero cuando aparezcan los comportamientos que se citan a continuación, conviene agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus causas.

- Ausencias reiteradas a clase.
- Bajo rendimiento y dificultades de concentración.
- Depresión constante, acompañada o no por presencia de conductas autoagresivas.
- Docilidad excesiva y actitud evasiva o defensiva frente a los adultos.
- Búsqueda constante de expresiones afectuosas por parte de los adultos.
- Juegos sexualizados inadecuados para la edad.





Los indicadores físicos suelen acompañar a los anteriores y son los siguientes.





- Alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
- Falta de higiene y cuidado corporal.
- Marcas de castigos corporales.
- "Accidentes" frecuentes.

Igualdad


REGLAS BÁSICAS PARA LA IGUALDAD

La violencia de género constituye una violación del derecho fundamental a la vida, a la seguridad, a la libertad, a la dignidad y a la integridad física, emocional y económica.
No hay nada que pueda tolerar, excusar o justificar la violación de estos derechos.
Toda mujer tiene derecho a no sentir un nudo en el estómago cuando su pareja vuelve a casa.
Toda mujer tiene derecho a no tener que inventar historias para explicar las marcas que lleva en su cara.
El estado debe concientizar a la sociedad sobre sus terribles consecuencias. Para esto es necesario crear juzgados exclusivos de violencia familiar. La educación y la formación en el valor de la igualdad y el respeto a la diferencia con el fin de comenzar a erradicar el problema en el futuro.
El sufrimiento, el dolor, la angustia, el silencio de miles de mujeres y el trágico final de las víctimas que han sido asesinadas por sus parejas, deben formar parte de la conciencia colectiva de toda la sociedad.

Muchas manos detrás de un puño








Muchas manos detrás de un puño







Cada vez que un hombre golpea a una mujer se juegan tres historias simultáneas y convergentes:
una personal (la de ese hombre),
otra vincular (la de ese hombre y esa mujer)
y otra social (la de un modelo masculino culturalmente transmitido, estimulado, aprobado e impuesto).
Las dos primeras son tan variables e intransferibles como sus eventuales protagonistas y suele ser mucho más fácil juzgar que entender.
De la tercera variable, la sociedad no debería desentenderse. El modelo masculino aún vigente (sin desechar las transformaciones, más alentadoras en los discursos que en las actitudes) predispone al varón a la violencia.
Al considerarse a la tristeza, el miedo, la vulnerabilidad, la necesidad, etc. como emociones o atributos "femeninos", el varón debe disociarse de ellas para que no amenacen su identidad. Cuando él puede consagrarse como productor, proveedor y protector potente (las cuatro P de la masculinidad) se siente seguro, con sensación de control y patente de "Hombre". ¿Dónde quedan aquellas emociones y sentimientos que no está "autorizado" a registrar y expresar sin riesgo de perder masculinidad?
Se esconden lejos de la conciencia y se transforman en síntomas (infartos, gastritis, accidentes, depresiones, estrés emocional variado) o en actos.
Entre estos actos se cuentan los violentos.
La pobreza de su "vocabulario" emocional convierte al varón en alguien débil y afectivamente dependiente.
Según mi experiencia en la investigación de lo masculino a partir del trabajo con hombres reales, aquí y ahora, esa dependencia aparece, ante todo, frente a la mujer.
Se inicia en la infancia, con la madre, y continúa en los sucesivos vínculos con las mujeres de su vida.
Hay un miedo masculino a las reacciones femeninas tan oculto como presente en estos vínculos.
Los hombres que pueden empezar a hacerse preguntas sobre sí mismos, sobre su identidad de varones y sobre las posibilidades de enriquecerla y transformarla integrando aquellas emociones, sentimientos y atributos antes negados, desarrollan nuevos recursos emocionales, crecer en lo personal, en la pareja, en la paternidad, en el descubrimiento de valores creativos, etc.
Los que no pueden, entran en laberintos de sometimiento o, finalmente, resuelven con el único método que, en su vivencia, les está "autorizado" y reconocido: la violencia.
La sociedad suele horrorizarse, como si estos hombres fueran extraterrestres y no retoños de ella misma.
Pero antes de tirar la primera piedra recordemos tangos lamentables como el de las 39 puñaladas o el de la toalla mojada, muchos patéticos sketches televisivos o los chistes conque el "ingenio popular" festejó al dentista Barreda.
Hace cuatro años una investigación de la Fundación Alicia Moreau de Justo mostraba que, en la Argentina, el 70,6 de los hombres violentos tiene ingresos medios y altos, mientras el 10,2 abarca a profesionales, empresarios y funcionarios jerárquicos.
Esto sirve para recordar que un hombre violento, además de ser -paradójicamente- un hombre débil es también un eslabón frágil de una cadena de modelos y mandatos que envuelve a toda una sociedad y a su cultura.



SERGIO SINAY



La sociedad se horroriza y NO debiera arrojar ni la primera... ni la última piedra.
En cierto sentido, es verdad.
Lo que sí es casi imperdonable, es que la sociedad, NO arroje ninguna piedra, NO se horrorice... y que con profunda indiferencia deje que este problema "lo arregle el gobierno".
También es verdad que los hombres violentos son "retoños" de nuestra sociedad...
como también las jóvenes mujeres que no han recibido una educación tanto cultural como emocional.
La única verdad, aunque suene brutal, es que desde hace unos 40 años a esta parte, hemos "brutalizado" a las clases sociales pobres o marginales.
Y creo que más débil que un hombre violento, es la misma sociedad que los produce... o engendra.
No coincido plenamente en que los "violentos" están en su mayoría divididos entre hombres de ingresos medios y altos además de los profesionales, empresarios y etc etc.
Es más que evidente que la gran mayoría provienen de clases bajas
y/o marginales, pero que se expande a clases medias y altas.
Como ya expresé en otra oportunidad, la violencia,
se engendra en el ADN... en el vientre materno.
Y este hecho desgraciado, golpea A TODAS las mujeres como un puño de hierro, seamos mujeres golpeadas por la pareja o no.

CAIA



Mujeres que aman demasiado





Comparto con ustedes este interesante fragmento del Libro "Mujeres que Aman Demasiado" de ROBIN NORWOOD

Caia Cantarelli



Las mujeres que “aman demasiado” son aquellas que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes, inaccesibles.
Mujeres que luego quedan enganchadas a situaciones conflictivas por haber formado pareja con un hombre inadecuado.
Algunas veces sus historias saltan a la prensa, generalmente por malos tratos, pues ellas raramente ponen fin al drama en el que se encuentran prisioneras.

Suelen inspirar admiración o lástima en su entorno.
Son responsables y emprendedoras, pero con poco amor propio.

Aguantan lo indecible y, sin embargo, disculpan a sus parejas.
Sueñan con lo que podría ser y así “quedan pegadas” a lo que no funciona,
ni las hace felices.
Rechazan a los hombres “agradables” porque les resultan aburridos, insípidos, en cambio les es fácil sentirse atrapadas por el hombre distante.

Este funciona como una droga para ellas y llegan a obsesionarse tanto, por él, que descuidan sus propios intereses: familia, amigos, trabajo, aficiones.
Viven en una continua ansiedad, donde el pan de cada día es el esfuerzo por entender o cambiar o lograr la atención del hombre “elegido”.
Gastan sus energías, agotan el llanto y llegan a la desesperación:
Para ellas estar enamoradas es sufrir.

Características emocionales:

1)Necesitan dar afecto, sentirse superiores y necesitadas.Reacciona emocionalmente frente a hombres inaccesibles.

2)Nada les parece demasiado esfuerzo si creen que ello puede ayudar a su hombre.

3) Esperan que él reaccione, conservan la esperanza y se esfuerzan para que él cambie.

4) Aceptan más del 50 % de la responsabilidad de lo que no funciona en la pareja.

5) Su amor propio es bajo, por ello “quedan pegadas” a lo que no funciona ni las hace felices.


6) Necesitan controlar a sus hombres y sus relaciones pero lo disimulan bajo la apariencia de ser “útiles”.

7) Están mucho más en contacto con sus sueños que con su realidad.

8) No hay atajos para salir del patrón de amar demasiado.

9) Cada mujer que ama demasiado, se autoengaña, se dice que su problema no es tan grave.


Darse cuenta de que son víctimas, empezar a buscar lo que es bueno para ellas, recorrer el camino hacia la recuperación es todo un desafío


Porque si bien es difícil la vida para toda mujer que “ama demasiado”, más aún lo es el tomar conciencia de su “enfermedad”.
Lo que sí es seguro es que si elige recuperarse, dejará de ser una mujer que sufre por amor, para pasar a ser una mujer que se ama lo suficiente como para detener el dolor.
Entonces podrá ver y reconocer a su pareja tal como es:
un hombre a quien no le importan sus sentimientos ni la relación.

Luego, seguramente sea tan difícil recuperarse de la dependencia a los amores inadecuados como lo es recuperarse del alcoholismo, u otra dependencia, sin embargo es posible.

Solo piénsalo.

Violencia de Género y Valores Socioculturales


La violencia de género tiene su fundamento en las normas y valores socioculturales en los que se sustenta el orden establecido en diferentes culturas. Tiene su origen dentro del mismo sistema y es en el mismo sistema donde actúa, estabilizándolo, favoreciendo en el mantenimiento del modelo de valores y de jerarquía de unos sobre otros.
La violencia de género puede ser considerada como "violencia estructural". Esta consideración supone ampararla bajo la denominación de asunto privado. Aquello que contribuye al mantenimiento de un sistema de valores y al mantenimiento de las formas convencionales de relaciones de parejas y familias, escudando muchos comportamientos violentos bajo el calificativo de "normales" y cuando, por alguna circunstancia, traspasan "la puerta de la calle", vuelven a su consideración de "privado". Si lo privado no se publica se hace invisible y se anula.
Denunciar y trabajar para que más mujeres se sientan más seguras, para que dejen ser el objeto de maltrato.

Los moretones del alma - Poema de Caia Cantarelli





LOS MORETONES DEL ALMA


Aquel amor... e ilusiones,
lejos quedaron.
El azul enamorado
transmutó en negro
absoluto, denso...
sin alma.
El leve viento
es hoy huracán despiadado:
estalla, arrasa, desgaja.
Un golpe y otro.
Moretones leves del cuerpo.
Profundos, imborrables
en el alma.
Una mujer doblada,
mezcla de lágrimas,
sangre y miedos.
Una mujer doblada,
quebrada...
acunando tibiamente
los moretones del alma...

CAIA CANTARELLI


14/05/2009

Con la esperanza que algún día,
NO muy lejano, entre TODAS las mujeres,
ayudemos a curar "los moretones del alma"...
OTRA MUJER ES POSIBLE.

NO LO OLVIDES...

NO LO OLVIDEMOS.



Cómo opera un psicópata







Este es un excelente artículo recibido de mi querida amiga Caia Cantarelli, escrito por el Doctor Hugo Marietan. Creo que es un caso extremo de sometimiento, pero describe claramente los rasgos del psicópata que en mayor o menor medida se repiten en toda relación abusiva.


"Las acciones del hombre acusado de violar a su hija en Mendoza causan desconcierto y asombro. No es para menos. La mente normal no está preparada para asimilar episodios que sobrepasan ciertos rangos.
Así, no causa sorpresa una violación, siempre y cuando el formato que tengan sea recurrente o parecido a violaciones anteriores. Uno se acostumbra a cierta dosis de morbosidad. Pero todo aquello que se extralimite de esos formatos causa sorpresa.

En el caso que nos ocupa, si se comprueban los hechos, sobrepasa largamente estos parámetros: se trata de un padre que ha violado a su hija y ha tenido hijos con ella, de una relación que se extiende al menos por 20 años y de una madre que estaba al tanto de los hechos. La propia involucrada dejó pasar mucho tiempo antes de denunciar al perverso. Son muchas acciones, variar personas y con fuertes vínculos familiares que participan para que todo esto se haya producido.

Es demasiado para una comprensión simple. Es todo tan "retorcido", tan laberíntico que sólo la presencia de un psicópata puede dar pista para entender en parte lo que pasó.

El psicópata es un ser especial, con gran poder de persuasión, muy instintivo y que genera, de por sí, temor a aquellos que conviven con él. Es un experto en diagramar amenazas y coerciones. Es un artista de la mentira y de la manipulación. Esta manipulación no es brusca e inmediata, sino que se hace despacio y a lo largo del tiempo. De tal forma que las personas que conviven con él se acostumbran a pequeñas inmoralidades, y, de a poco, se van "vacunando" con las perversiones del psicópata hasta tolerar "grandes dosis" de perversión. Esto, unido a su capacidad de manipular la mente del otro, a generar miedo, puede terminar en un resultado como el que estamos dando noticia.

Las preguntas son innumerables: ¿Por qué la hija de 35 años recién ahora denuncia? Ella fue captada por el psicópata desde muy niña (el hermano llega a decir que fue abusada desde los 8 años) y a esa edad no puede contrarrestar con nada a los abusos, sólo puede avisar a su madre. Y su madre calla, apaña al perverso. Es como una estatua de sal que se hace cómplice con su silencio. Es una partícipe necesaria.

El entramado familiar. ¿Cómo es que la madre no defendió a su hija? Porque antes que madre es una complementaria del psicópata. Y la complementaria, antes que madre, es funcional al psicópata.

Por más monstruosa que sea esta idea, lo veo a diario en mi consultorio con las complementarias. Ellas se deben al psicópata (cual esclavas) antes que a la razón y la lógica.

Desde luego que desde afuera, este caso se analiza desde la empatía, desde colocarse en el lugar del otro y decir, por ejemplo: "Si yo me entero que mi marido le hace esto a mi hija, lo mato", o pensamientos por el estilo. Pero el error consiste en desconocer que este no es un marido cualquiera, es un psicópata. Y ya aquí la empatía no funciona porque no podemos colocarnos en la mente de un psicópata ni de una complementaria captada por un psicópata. Es un vínculo especialísimo.

También la hija es víctima y a su vez complementaria del psicópata. Por eso no lo denunció antes. Ha sufrido y callado.

El psicópata no considera a las personas con el valor de personas, sino como cosas para su satisfacción. Y repite una y otra vez la misma acción porque está respondiendo a una necesidad especial que tiene: violar.

Y no responde a argumentaciones, a educación, a castigos ni a premios: él es como es y seguirá siendo así, por eso es reincidente.

Los que los rodean son sumidos en una especie de letargo y dejan que el perverso ejecute sus perversiones. A los sumo, cuando pueden, escapan de este circuito negativo, cuando no, caen sumisos a los requerimientos del monstruo."

* El autor es médico psiquiatra, especializado en psicopatía

PUBLICADO EN "LA NACION" el 11/5/2009